Feligreses devuelven el color a la iglesia de Managua atacada por paramilitares

Capilla Divina Misericordia es restaurada por fieles católicos

(EFE).- Un nutrido grupo de feligreses se acercó  a la parroquia de la Divina Misericordia de Managua para limpiarla y devolverle el orden, luego que fuera atacada por paramilitares que asediaron el pasado viernes a un grupo de estudiantes que pide la renuncia del presidente Daniel Ortega.
“Fue algo que no tiene palabras lo que les pasó a ellos (los estudiantes). Vivo frente al recinto universitario, pasamos toda la noche y fue un bombardeo increíble, horas y horas para unos cuantos jóvenes”, afirmó María Socorro Reinoso, una de las feligresas que organizó las labores de limpieza.
Las huellas del asedio siguen muy presentes en la fachada del templo, especialmente en una pequeña capilla donde los huecos que dejaron las balas han quedado en ventanas y paredes.
Lo más doloroso para los feligreses es que las balas también impactaron contra el sagrario y agujerearon una imagen del Cristo de la Divina Misericordia que hoy parece respirar por esos huecos.
“Por la gracia de Dios y de los sacerdotes, los estudiantes entraron y lograron refugiarse aquí, pero definitivamente el Señor los protegió”, aseguró Reinoso, que todavía no puede creer que en el templo fallecieran dos de los estudiantes, mientras que un centenar de ellos consiguieran salir con vida.
Los feligreses comenzaron a llegar después de la misa dominical con los párrocos de la Divina Misericordia en la Catedral de Managua.
Tras el acto litúrgico, decidieron acudir todos a su iglesia para “levantar el templo y continuar las actividades” habituales.
Reinoso explicó que para ella, como católica, es importante el amor al prójimo y por ello muestra su solidaridad con los estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN), cuya sede en Managua linda con el templo.
Ese centro educativo se había convertido en uno de los puntos neurálgicos de las protestas contra el presidente Ortega que comenzaron el pasado 18 de abril y en cuya represión han muerto más de 350 personas.
Al comenzar el ataque de los grupos paramilitares y parapoliciales, más de un centenar jóvenes se refugiaron en el templo, algunos de ellos heridos.
Allí estuvieron hasta que, bien entrada la mañana de este sábado, una caravana de la Iglesia católica identificada con banderas del Vaticano y de la Cruz Roja consiguió evacuar a los estudiantes.