Gobierno de Ortega exige la renuncia de Luis Almagro de la OEA

Rosario Murillo ofreció las polémicas declaraciones ante medios de su propiedad

 

En su acostumbrado discurso ante los medios de su propiedad Rosario Murillo, esposa de Daniel Ortega leyó un comunicado en el que condena enérgicamente las declaraciones del Secretario General de la OEA Luis Almagro a inicios de este mes, en las que llama a la comunidad internacional a “asfixiar a la dictadura en Nicaragua”, asegurando que “está próxima irse por el despeñadero al igual que Venezuela”.

En la carta leída por la controversial primera dama se expresa: “Las declaraciones del señor Almagro, en su calidad de secretario general de la OEA, constituyen una grave amenaza a la paz y seguridad internacional y una gravísima violación de los principios más fundamentales del derecho internacional, por esas razones la República de Nicaragua expresa su más enérgica y firme condena a la posición del secretario general de la OEA y hacer formal denuncia de su conducta, que además de extralimitarse e incumplir con sus funciones como representante de la organización regional, trasgrede gravemente los propósitos y principios que está obligado a defender y que constituyen los pilares del derecho de las mundial”.

Además el escrito va más allá al exigir a Almagro su renuncia por el comportamiento que consideran “impropio” del cargo que ostenta. “Esas declaraciones, por lo tanto, lo descalifican para seguir ostentando el cargo de Secretario General de la OEA, cargo al que debe renunciar”, dijo Murillo.

Murillo señaló que estas y otras declaraciones en contra de Venezuela, en la que Almagro dijo que no se descartaba una intervención militar en la nación suramericana son completamente contradictorias al papel que Almagro debería jugar en la OEA.

El Gobierno de Ortega se aisla de esta forma cada vez más de la comunidad internacional. La OEA emitió la semana pasada una segunda resolución condenatoria y le urgió continuara el diálogo nacional con verdadera voluntad, lo cual quedó completamente descartado por el dictador.