Huye de Nicaragua profesora universitaria por amenazas tras apoyar a estudiantes

Profesora denuncia acoso y amenazas por su respaldo a la lucha estudiantil

Hasta antes de estallar las protestas el 18 de abril de este año, Claudia Espinal era docente universitaria en la UPOLI y la Universidad Agraria (UNA) , donde impartía clases de Comunicación y Publicidad.

Durante el atrincheramiento de los estudiantes ella mostró preocupación por todo lo que vivían los jóvenes en protesta, bajo el asedio de policías y paramilitares que disparaban sin contemplaciones. Junto a otros docentes, no solo dio su respaldo a las demandas estudiantiles, también apoyó dejando víveres, medicinas y otros insumos de primera necesidad para quienes se encontraban en las universidades exigiendo la renuncia de Ortega.

Eso y su asistencia a diferentes marchas Azul y Blanco, no solo le costaron el empleo, también pusieron en riesgo su vida. “Recibí primero una llamada telefónica de un número privado donde amenazaron con matarme si seguía yendo a la UPOLI y a la UNA a dejar víveres, y si seguía yendo a las marchas de los autoconvocados y a los plantones que realizaron los maestros de la UNA. También si seguía publicando noticias en contra del gobierno en mis redes sociales. Me decían que iban a callar a mí o alguien de mi familia”, nos cuenta.

Espinal relata que las llamadas se hicieron cada vez más frecuentes, incluso a altas horas de la noche y en la madrugada, por lo cual empezó a sentirse asediada e insegura, porque incluso empezaban a mencionarle detalles de su vida para hacerle saber que la estaban vigilando. “Me dijeron por ejemplo que sabían que tengo dos hermanos que son estudiantes universitarios, como dando a entender que podían desquitarse con ellos y otros datos personales que mostraban que me habían investigado”, denuncia.

La despidieron

La profesora universitaria Claudia Espinal huyó del país por amenazas y asedios en su contra | Foto: Cortesía

La profesora asegura que hace unas semanas la despidieron “Recibí un correo de mis jefes solicitándome el material didáctico de las clases que yo impartía, me imagino que es porque ya no contarán con mi servicio como docente”.

Además denuncia que dentro de estos recintos hay una especie de espionaje por parte de adeptos al partido de gobierno para identificar a todo el que participara en movilizaciones autoconvocadas en contra de Ortega o apoyara a los estudiantes. “Hubo un grupo de compañeros de trabajo que levantaron lista de los maestros que hicimos plantones y apoyamos a los alumnos atrincherados. Esa lista se pasó a las autoridades superiores”, enfatizó.

Al exilio

Sin trabajo y amenazada, a Claudia Espinal no le quedó más remedio que huir del país junto a su hija y su hermana, que estudiaba II año de la carrera de Veterinaria en la UNA. La última semana de su estadía en Nicaragua temía demasiado por su seguridad, porque empezaban a circular grupos paramilitares por su cuadra y se apostaban frente a su casa.

Se fue a España, donde espera solicitar asilo político. “Tuve que salir rápido y dejar todo para salvar mi vida, ha sido duro, pero no tuve opciones”, nos comenta desde el exilio la abatida profesora, quien a la vez dice sentirse orgullosa de sus estudiantes y en deuda con una generación que fue capaz de rebelarse a uno de los peores regímenes dictatoriales en la historia de Nicaragua.

 

 

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