Las mujeres que hicieron el trabajo sucio del orteguismo

Un año atrás, tres mujeres partidarias del Gobierno Sandinista exigían “el retorno de la paz” ante las cámaras de televisión del oficialista Canal 4. Se mostraron nerviosas y conmocionadas después de que supuestamente fueran víctimas del secuestro en el transporte público (de la que no detallaron el número de la unidad y que dio lugar a numerosos memes).

En diferentes ocasiones otras mujeres militantes del partido gobernante interpretaron un rol encarando a miembros de la Alianza Cívica o agrediendo periodistas mientras daban cobertura en estaciones policiales. El último caso expuesto en las redes sociales fue el de las mujeres presentadas como ciudadanas que exigían la paz -en un centro comercial donde se realizaba un piquete de protesta- de las que luego se conoció su nombre y apellido y su afinidad política.

Ciudadana sandinista que denunció ante medios oficialistas haber sido víctima de secuestro. Foto El 19 Digital.

A criterio de la socióloga feminista María Teresa Blandón el actuar es una dinámica de utilización de las mujeres por órdenes de la pareja presidencial.

«Todos los regímenes autoritarios recurren a la manipulación y, claro, los grupos más manipulables también son los grupos más desposeídos, los más vulnerables, los que también tiene más necesidades en relación al apoyo estatal, entonces, el Frente no es que utiliza a todas las mujeres, utiliza a las mujeres pobres». Las motivaciones para que estas mujeres actúen, al parecer de la socióloga es una prueba de lealtad que priva del cuestionamiento y el sentido común a las víctimas.

«Hay, por un lado, una educación (a las mujeres) para la obediencia y para seguir, pues, ciegamente a los líderes y, por otro lado, también están las necesidades perentorias de la vida cotidiana y la esperanza de que, si ellas aportan algo, si ellas son fieles, si ellas son leales, van a tener algún beneficio para ellas y para sus hijos».

Instrumentalización de las mujeres a todos los niveles

Defensoras de derechos de las mujeres se refieren a la práctica como un atropello que no solo se reduce a la militancia, sino que se traslada a las esferas altas del poder donde las mujeres son usadas como “figura decorativa”.

Fuentes consultadas por Nicaragua Investiga para este reportaje encuentran una contradicción entre la cuota de mujeres que ocupan un cargo público y el protagonismo que tienen por su trabajo en las instituciones y su aporte desde la administración pública. Maryórit Guevara, periodista especializada en enfoque de género encuentra en este hecho “un instrumento político” y en argumento menciona “Este Gobierno lo que ha hecho es utilizar la lucha de las mujeres para favorecerse políticamente”. La periodista continúa su análisis señalando que el rol activo de estas mujeres es estar como “monigotes” para crear la percepción de la efectividad de la Ley 50/50 que ubica a mujeres en el 50% de los puestos públicos.

Maryórit Guevara, periodista especializada en enfoque de género Foto: Nicaragua Investiga.
Un “instrumento político”

Con la Ley en cuestión Nicaragua se ubicó en el puesto número 6 a nivel mundial en equidad de género. Si los indicadores de equidad de género estuvieran basados en apariciones mediáticas, iniciativas promovidas por mujeres, liderazgos en obras públicas, el Gobierno de Nicaragua saldría evaluado con número rojos. Pues lo que al inicio fue una Ley que promovería políticas en favor de las mujeres, hoy es solo un buen titular para los medios de comunicación afines al propio Gobierno.

“Tenés un régimen que se ha instaurado sobre la base del autoritarismo, sobre la base del abuso y de la violencia hacia los derechos de la ciudadanía y, en eso, tenés elevado a política pública la misoginia, el desprecio por la vida de las mujeres, la anulación total del protagonismo de la mujer”, reflexiona Juanita Jiménez, en representación del Movimiento Autónomo de Mujeres.

Juanita Jiménez, representante del Movimiento Autónomo de Mujeres. Foto Nicaragua Investiga.

Además, Jiménez califica el ejercicio de poder como un machismo ultranza “Un machismo que no respeta, ni siquiera, a las mujeres que les acompañan en ese propio régimen porque todo ese mujeral, como te digo que son cifras, o sea, también están siendo atropelladas, anuladas, no respetadas».

Mujeres sancionadas en la administración Ortega-Murillo.
La participación de la mujer vende

El Gobierno de Nicaragua ha sobre usado la palabra “mujer, participación, protagonismo” numerosas veces en artículos encontrados en la plataforma El 19 Digital durante el mes de marzo, mes en que se conmemora la lucha de la mujer. Prueba de ello es que durante 30 días Nicaragua Investiga documentó titulares que incluían al menos una de las palabras en total 43 veces. Las notas detallaban protagonismo de mujeres o promoción de la Ley 50/50 por parte de embajadoras de Nicaragua en el exterior.

“La pareja Ortega Murillo le ha exigido a las mujeres en el poder que sean leales, que sean sumisas, que sean obedientes y que sean calladas», revela Blandón. Parte de la exigencia mencionada fue corroborada en el caso de las ministras que fueron forzadas a pronunciarse en contra de “un acto de hostilidad” al compartir recepción con la defensora de los Derechos Humanos, Vilma Núñez en ocasión a un evento diplomático donde se le reconoció su labor de defensora. Núñez aseguró en el pasado a medios nacionales que la vicepresidenta Rosario Murillo obligó a las funcionarias a enviar una  carta en repudio a la entonces embajadora Laura Dogu.

Exembajadora de Estados Unidos Laura Dogu, brindando reconocimiento a Vilma Núñez en 2017. Foto cortesía.

Participación de mujeres amañada y denigrante

En señal de atropello a esas mujeres, fuentes consultadas por Nicaragua Investiga señalan que el ejercicio de poder no se ejerce desde las mujeres que ocupan los cargos, sino desde una figura masculina que son colocados estratégicamente como vice, sub o secretarios.

Blandón señala puntualmente los casos de Aminta Granera, ex jefa de la Policía Nacional que a su parecer ocupó un papel decorativo mientras el mando de la institución era ostentado por Francisco Díaz, consuegro de la pareja presidencial. Guevara por su parte menciona a Reyna Rueda actual alcaldesa de Managua, y en el pasado a la antecesora Daysi Torres. Ambas no declaran a medios de comunicación, no lideran proyectos ni inauguran las obras públicas pues en su lugar lo hizo y continúa haciendo el secretario de la comuna, Fidel Moreno.

Sobre esa línea Blandón describe la participación de las mujeres como amañada para resumir la dinámica bajo la que fueron electas, eso a consideración de la feminista genera la percepción de que las mujeres están siendo electas en cargos públicos y para confirmarlo Jiménez señala que es primera vez en la historia que desconoce los nombres de las ministras a falta del protagonismo.

María Teresa Blandón, feminista y socióloga al ser entrevistada por Nicaragua Investiga. Foto: Nicaragua Investiga.
Vieja práctica sandinista

A consideración del sociólogo Cirilo Otero no es de extrañar que el Gobierno sandinista en sus tres administraciones «hayan profundizado esas estrategias que ya tenían desde los años ochenta de utilizar a algunos sectores para reprimir a otros» o de usar a ciertos sectores para influir en la opinión de otros. Esta situación no es exclusiva de las mujeres, ya que sucede con otros grupos, como los jóvenes.

Blandón detalla que, en los ochenta, las mujeres fueron chantajeadas por el Frente Sandinista. «Si ustedes son leales a mí, se van a ver beneficiados», asegura.

La exigencia de las mujeres

Las feministas desde su rol de agentes que visibilizan los derechos y libertades de las mujeres y los grupos históricamente vulnerados nunca se han sentido representadas por la ahora vicepresidenta Rosario Murillo, a quien se le atribuye responsabilidad de las decisiones sobre el país. “Ejerce el poder desde el autoritarismo. Nunca nos hemos sentido representadas ni en ella, ni en las ministras y funcionarias que ella ha seleccionado para estar en el Estado porque esas ministras y esas funcionarias de alto nivel responden a esa lógica machista y autoritaria de Rosario” refiere Blandón.

En el cuestionamiento, la feminista deja ver la indefensión de las mujeres que han vivido a la sombra del poder y voluntad machista.

«Queremos, demandamos, aspiramos a que hombres y mujeres ejerzan un poder democrático, un poder transparente… las feministas estamos hablando de una democracia paritaria, pero también que dé cuenta de los intereses de las grandes mayorías…una democracia que realmente responda a las necesidades de los sectores más excluidos de la sociedad», concluye.