Lo que vivió la joven que desafió a la Policía Nacional en ataque a UNAN

El vídeo de su violenta detención se viralizó en redes sociales, pero hay mucho que no vimos

La joven que desafío valientemente a la Policía durante ataque a UNAN, se resguarda en una casa ajena a la suya, a petición de su familia que teme represalias en su contra. Foto: Cortesía

 

Estaba en su casa, viendo a través de las redes sociales cómo un desproporcionado grupo de paramilitares fuertemente armados iniciaban a atacar la UNAN. Miraba a los estudiantes despedirse y pedirles perdón a sus madres por haberles hecho pasar ese momento. Entre balas y una enorme conmoción por lo que escuchaba, decidió salir de su casa y hacer algo más que ver la masacre desde su ordenador. Tomó sus llaves, su celular y salió, porque vive cerca de la zona del ataque.

Su nombre es Katherine Urbina. Mientras caminaba en medio del bullicio se encontró con que un grupo de policías bloqueaban con sus patrullas en acceso a la UNAN, mientras miraban de lejos como los atemorizantes paramilitares disparaban sus letales municiones contra los estudiantes que se defendían con morteros.

Preparó su celular e inició una transmisión en vivo: – “¿Puedo hacer una denuncia?, ¿Dónde puedo hacer una denuncia?, les preguntó.

Creyendo que se trata de algo completamente ajeno al ataque paramilitar, los oficiales se aprestan a atender a la joven.

-Están matando gente allá, ¿no van a hacer nada?, pregunta indignada.

El silencio fue  la respuesta.

-¿Su trabajo cuál es? ¿Cuándo hacen el juramento a la Policía qué es lo que dicen? ¿Porqué no van a ayudarlos a ellos que los están matando?

Los oficiales solo miran, tratando de hacer que Katherine se aburra y se vaya, pero eso no sucede, la joven está decidida.

– ¿No les da vergüenza llegar a su casa y verle la cara a sus hijos?

-¡Callate hijueputa!

Es un grito lejano que una mujer iracunda lanza contra ella. En el vídeo no se le ve la cara, pero Katherine nos dice que la mujer estaba endemoniada y vestía una camisa con consignas de amor y paz, propias de los simpatizantes sandinistas.

El vídeo se hizo viral en pocos momentos, porque esta mujer inició un ataque salvaje contra Katherine, al que se sumaría la Policía Nacional.

Conversamos con ella, luego de un par de días de su recuperación tras la golpiza.

(En este vídeo puedes ver los momentos más impactantes del ataque a UNAN y el reclamo de Katherine a la Policía)

 

¿Por qué decidiste enfrentar a esos policías?

Los chavalos estaban diciendo que si les hubieran dado a escoger morir ese instante y con esas personas eran con las que ellas querían morir. Empezaron a cantar el Himno Nacional y al muchacho que está haciendo el video en vivo le disparan en el hombro. Él sale corriendo y empezó a pedir ayuda. Logra enseñar donde le dispararon y se corta el vídeo. Entonces yo entré como en Shock y dije: “¿cómo es posible que yo esté sentada acá de lo más tranquila, cuando están matando a tanta gente tan cerca?, gente inocente, chavalos que no tienen con qué defenderse a la par de ellos y sin pensarla y sin decirle absolutamente a nadie agarré mi teléfono y las llaves de mi casa y empecé a caminar.

¿Qué pensabas mientras ibas caminando?

Cuando caí en la realidad que ya estaba frente a ellos me dije: “Bueno ¿y ahora qué vas a hacer?, primero que nada grabá, porque no creo que salgás contenta de esto.

¿Quién te empezó a agredir?

Era una mujer de la Juventud Sandinista, parecía que estaba borracha o drogada, no tengo idea, pero en su mirada se reflejaba tanto odio, tanta ira y empezó a golpearme. Un policía se metió y me llevó hacía una patrulla, en la cual estaba un teniente. Agarró mi telefóno y me dijo: “Hasta aquí nomás llegó tu teléfono”. Lo estrelló tan fuerte en el piso, cuando yo me agaché a agarrarlo él me machucó y estrelló con una bota el celular. Otro oficial me agarra, me suspende en el aire, toma mi celular, se lo echa en la bolsa y me hala.

-Un segundo vídeo muestra que alguien quiso ayudarte

Se acercó una de las personas que vive en esa zona y le dice que me entregue el teléfono y el oficial nos empuja a ambas, lo agarré de la camisa para no caerme y de repente estaba en el piso. Una oficial me estaba ahorcando y varios oficiales me estaban pateando. Hubo un momento en que me estaban ahorcando tan fuerte que ya no miraba, se me había nublado la vista. Otro oficial se puso de escudo y dijo; “déjenla, la van a matar”.

Con lujo de salvajismo, los policías lanzan a la joven a la tina de la patrulla y se la llevan detenida.

¿Qué pasó luego que las cámaras de los celulares te perdieron a lo lejos?

En la camioneta yo caigo de rodillas y uno de ellos me agarra la cabeza y me estrella contra la canasta de la camioneta. Se suben 4 oficiales. Me iban golpeando, me iban agarrando a cachetadas. Uno de ellos, que cierro los ojos y me acuerdo de él, me iba cacheteando, me iba diciendo que me iba a enseñar a respetar (…) Le dije, respetame a mí, yo soy mujer, me volvió a cachetear y yo le dije: “sos un asesino, turqueador de mujeres”, y él me volvió a cachetear y me dijo: “Si fueras mi mujer respetaras”. (…) El oficial que antes se había puesto de escudo me tapó la boca para que no me siguieran pegando y el oficial que yo tenía en frente de mí, me venía diciendo;” viste lo que te pasa por borracha, viste lo que el alcohol provoca, sos una borracha”.

Esos son los cargos que le imputaron; alteración al orden público por embriaguez. La llevaron a la Estación uno de Policía, donde le empezaron a tomar fotos y le asignaron policías mujeres que le empezaron a amenazar.

“empezaron a decir que me iban a golpear, que me iban a quitar esos aires de princesita que me traía, y que ahí me iban a enseñar a respetar, y al final me llevaron a un cuarto, donde me empezaron a preguntar mi nombre, mi edad, mi oficio. Yo empecé a leer la hoja de cargos y me querían obligar a firmar algo sin leerlo. Les dije: “un momento, tengo derechos, sé cuáles son”. (…) me metieron a otro cuarto, me hicieron que me quitara la ropa, me quitaron las cosas que traía, Me robaron el celular, nunca me lo regresaron”.

¿Luego te llevaron a las celdas?

Si, hay unas celdas especiales solo para mujeres, hay otras siete celdas solo para hombres. En la celda no te dan comida, no te dan agua. Hay una llave, pero las personas que estaban detenidas ahí me dijeron que no tomara de ahí  porque me podía hacer daño. No me dejaron hacer mi llamada, me quitaron ese derecho, a pesar que les supliqué, me lo prohibieron. Me sentía súper mal, porque no sabía si el vídeo live que había hecho lo habían visto, si se había publicado, no sabía si mi familia sabía que estaba presa, no sabía si me habían reconocido, si sabían quién era yo. El único lugar donde me trataron bien, como a un humano, fue dentro de las celdas, las presas.

Katherine estuvo 24 horas detenida, sin comer, ni beber. Solo pudo salir por la gran presión que hicieron sus familiares y amigos y por el gran repudio social que provocó el hecho en las redes sociales. A pesar de todo lo que pasó y de lo dolorida y maltratada que quedó tras la golpiza, dice que lo volvería a hacer otra vez

“Lo volvería a hacer una, dos, tres y mil veces más a pesar de saber que me volverían a golpear y me me volverían a tratar como una criminal. Creéme, cuando yo iba caminando sabía a lo que iba, sabía que me podían matar, que me podían golpear, que me iban a meter presa. Pero lo volvería hacer. Antes había hecho un un vídeo que también se había hecho viral, solo que esa vez me tapé el rostro. Estaba la policía en Metrocentro y yo voy pasando en mi carro y les pregunto que si van a matar ese día. Así que es un impulso de libertad que no es de ahora, que ya lo tenemos casi todos,  perdimos el miedo.

Dice que en la cárcel pasó las horas más horribles de su vida, de angustia y soledad, pero también asegura que prefiere estar cautiva que seguir callando las injusticias.

Katherine Urbina no se pieder una marcha cívica para denunciar las injusticias que a su juicio comete el gobierno de Daniel Ortega. Foto: Cortesía

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