Nicaragüense sobre torturas en la cárcel: “jamás olvidaré el olor a carne humana quemada con ácido”

Marco Novoa, el joven nicaragüense que denunció públicamente en julio del año pasado la existencia de cárceles clandestinas utilizadas por paramilitares y policías para torturar, volvió a contar detalles del martirio que vivió.

“Jamás voy a olvidar el olor a carne humana quemada con ácido y mi cara con sangre y lágrimas combinado, lloraba porque tenía mucho miedo en la forma como iba morir, los demonios comenzaban a quitar las uñas de lo que estaban presos conmigo y estaban desnudos encadenados entre todos, comenzaban con los pies arrancar sus uñas con pinzas que hasta se veía piel con sangre atado en las uñas que removían” contó Novoa este lunes en un texto publicado en su cuenta personal de Facebook.

El joven, estudiante de la UAM, reveló que siempre sueña con los gritos de los muchachos que estaban siendo torturados.

“No queria morir como los otros que estaban conmigo que fueron embarrados de ácido en sus cabeza hasta que su piel morena cambiaba de color a blanco a despues rosado con espuma blanca y los gritos que siempre los escucho en mi sueños” escribió.

Novoa expresa que se siente arrepentido por no haber muerto con esos muchachos, víctimas de la represión sandinista.

“Me arrepiento siempre cada vez que me levanto y siento que tenía que morir con ellos. Por ellos hablé en los medios, por ellos fui a contar a la ONU” se quejó el joven de 26 años.

El denunciante, que actualmente vive en Estados Unidos, asegura que sigue participando de las marchas que se convocan allá en honor a los muchachos que quedaron aquí.

“Cuando voy a la marchas voy por ellos porque yo sé que ellos hubieran hecho lo mismo conmigo si tuvieran mis oportunidades. Ni sus nombres sabía, pero sus caras jamás las olvidaré, las tendré conmigo honorándolos por siempre. Esas 8 noches tuve mi primer ataque de corazón a los 26 años” finalizó.

Su testimonio a Telemundo

En julio pasado, Novoa relató en Miami a la cadena Telemundo, que lo captutaron cuando se dirigía a visitar a un amigo, y fue llevado a un lugar en las afueras de Managua donde pasó por ocho días encapuchado y en cautiverio, recibiendo todo tipo de tortura. Lo amenazaron con matarlo y quemarlo para que nunca encontraran su cuerpo.

“Me chucearon con electricidad. Me dieron en el estómago varias veces, me dieron en los testículos. Esas no son personas, son monstruos” reveló entonces el estudiante universitario.

El joven dijo en esa oportunidad que “jugaron” con él la “ruleta rusa”. Mientras tenía tapada su cara con un pasamontaña, sus agresores ponían en sus genitales la boca del cañón de la pistola a la que le halaban el gatillo una y otra vez.

“El torturador llegó, y dice, yo quiero jugar con vos, juguemos ya que estamos aburridos aquí, vamos a jugar a la ruleta rusa”, denunció.

Fotografía: Marco Novoa en una entrevista de televisión. Cortesía/NI