Vivir sin agua en la ciudad

La OMS pronostica que en 2025 la mitad de la población mundial vivirá en una zona de escasez de agua. Isabel, una habitante de Managua de 62 años, no necesita esperar esa fecha para sufrir por la falta de agua.
Esta nicaragüense ha vivido 31 años en Villa Venezuela, zona este de la capital. Desde que llegó al barrio, su calidad de vida se vio afectada por la escasez de agua, pese a pagar el servicio a la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal). «Nunca ha habido agua. Siempre nos hemos levantado desde oscuro (de madrugada)… no viene agua en el día; solo en la madrugada que viene, más o menos, una hora y media», relata a Nicaragua Investiga. El único momento que puede acceder al servicio es de tres a cinco y media de la mañana.

Cada madrugada, su prioridad es almacenar agua para ingerir, lavar trastes, cocinar y hacer refrescos para sus nietos. Aprovecha para lavar la ropa de los niños, de 3 y 4 años, a quienes cuida todo el día. «Hay que moverse para llenar rápido» asegura, porque el chorro tiene poca fuerza.

La suegra de Isabel, doña Juanita, quien falleció a los 95 años, pasó toda su vejez levantándose en la madrugada para ayudar a almacenar agua. Deseaba que su nieta y bisnietos, algún día, pudieran disfrutar de abrir el grifo a cualquier hora y tener acceso al agua.

En algunos sectores de Villa Venezuela es común ver las pilas sin agua
Lo que más le molesta a Isabel es que el recibo sí les llega con puntualidad. Pagan entre 200 y 400 córdobas al mes. Estarían dispuestas a gastar un poco más, de ser necesario, con tal de tener agua a toda hora. Como estas viviendas están ubicadas en zona alta, el servicio es inestable. A pesar de reconocer el problema, el proveedor de servicios nunca presentó una solución a estas familias.
Enacal investiga, pero no resuelve

Enacal propone a los residentes del andén diez romper la calle para conectar las tuberías con las del andén nueve, aunque los costos serían asumidos por los habitantes. A Isabel le parece injusto que los consumidores tengan que sufragar los gastos del proyecto. «Nosotros pagamos impuestos para que ellos den un buen servicio», recuerda. En la Semana Santa de 2018, les enviaron una pipa para abastecer a todo el sector durante los 15 días que no contaron con el servicio. Es la única vez que la institución ha respondido con prontitud.

El abastecimiento de agua potable y el saneamiento es un derecho humano reconocido en 2010 por la Asamblea General de las Naciones Unidas. «Todas las personas tienen derecho a disponer de forma continuada de agua suficiente, salubre, físicamente accesible, asequible y de una calidad aceptable para uso personal y doméstico», argumentó.

Tarifas alteradas

Laura, de 70 años, se sorprendió cuando un recibo de Enacal la hacía acreedora de una deuda de más 40 mil córdobas. Las facturas están alteradas porque su gasto promedio es menor a 200 córdobas mensuales.

Esta anciana vive sola. En el día, la acompañan sus nietas. Subsiste de una modesta pulpería. Se acostumbró a pagar el mínimo, pero la empresa cambió el medidor hace dos años. «No está marcando, por eso no le cobramos lo que era», adujo el técnico. Ella retó a la cuadrilla a quedarse una noche en su vivienda para que presenciara el suplicio que padece cada madrugada.

«Yo ya estoy cansada de levantarme (en la madrugada)… y aquella sofocación que ya uno no duerme… nadie nos oye, nadie nos atiende», se queja Laura.

Cobertura de agua a nivel nacional

En el estudio La situación de los recursos hídricos en Centroamérica, la Asociación Mundial para el Agua reportó que, en 2017, Nicaragua tenía un 89 % de cobertura de agua potable y 68 % de saneamiento y que —entre 2008 y 2012— invirtió 220 millones de dólares, 44 millones de dólares por año. No obstante, la exdirectora de Enacal Ruth Selma Herrera considera que «normalmente, las cifras tienden a ser mentirosas». Según un informe de las Naciones Unidas publicado en 2007, el país tenía 90 % de cobertura de agua a nivel urbano, mientras que Enacal, por medio de un examen exhaustivo, comprobó —bajo su mandato— que apenas el 62 % de la población urbana tenía acceso al vital líquido. En el campo, la cobertura era menor al 50 % y no del 65 % como estableció el organismo internacional.

Asimismo, la experta en agua y saneamiento explica que, para determinar la cobertura de agua, hay que calcular las horas que el consumidor tiene acceso. Tres años después, en 2010, la cobertura de agua era del 84 % a nivel urbano y del 55 % a nivel rural.

Herrera refuta que la actual cobertura de agua sea del 89 % a nivel urbano porque los investigadores, generalmente, no incluyen el crecimiento vegetativo de la población. Cada año, se conforman unas 25 mil familias nuevas, de las cuales más de 12 mil viven en el campo. Aunque hay seis mil sistemas rurales de agua, la inversión es insuficiente para cubrir el aumento poblacional.

«No hay elementos para decir que ha superado el 80 % la inversión en agua por el crecimiento de la población y porque hay muchas fuentes de agua que han perdido caudal; de tal manera que, con la deforestación, con el cambio climático, con el calor, con la evaporación de las aguas, se deprimen las fuentes de agua y las fuentes de agua no te dan siempre los mismos volúmenes si vos no reforestás, si vos no descrifrás agua, si vos no preservás esas fuentes», detalló la exfuncionaria de Enacal.

Acceso desigual al agua
Otro factor que genera un acceso desigual al agua es la ubicación de los barrios. Los que están localizados en zonas altas (distritos III, V y parte del IV) no cuentan con el vital líquido hasta que se reduce el consumo o se cierran las llaves en los barrios de las zonas bajas, debido a que «la mayor parte de los sistemas están interconectados».

Margarita, de 34 años, habitante del barrio Villa Arlen Siu, no imaginó que construir una casa en ese sector le ocasionaría múltiples inconvenientes. Durante cinco años, le ha afectado la escasez de agua. Su esposo Eduardo y ella invirtieron en la instalación de un tanque, pero la medida fue insuficiente. El número de residentes aumentó y había menos agua disponible para cada familia. Desde 2017, no tienen acceso al vital líquido durante el día, solamente, desde las doce la noche hasta las seis de la mañana.

Este año, enfrentaron la etapa más difícil. Durante tres meses, no recibieron «ni una gota de agua». Su cónyuge viajaba todos los días a la casa de su hermana para llenar dos barriles. A veces, ella iba a lavar ropa donde una tía. Los dos se han desgastado física y mentalmente. Hace dos semanas, volvieron a tener acceso al agua, aunque restringido. Por el momento, continúan desvelándose y aumentando el nivel de estrés.

¿En qué ha fallado Enacal?

De igual manera, la exdirectora de Enacal expuso que esta institución ha estado cometiendo varios errores en cuanto al cobro, distribución y conservación del agua. Las redes de agua están desordenadas y carecen de un mantenimiento adecuado. Se deben cambiar kilómetros de tuberías para evitar las pérdidas técnicas ocasionadas por las fugas, que equivalen a más del 50 % del líquido.
Aparte de cuidar y mejorar las redes de agua, es imprescindible que Enacal invierta dinero y tiempo en la preservación de las fuentes acuíferas y que eduque a los nicaragüenses en la protección de los recursos hídricos. Igualmente, debe impedir que las urbanizadoras continúen proveyendo agua no apta para el consumo humano y «cobrando tarifas abusivas», entre 1000 y 1200 córdobas a cada usuario, señala la experta. Como todos los ciudadanos son iguales ante la ley, la cantidad por pagar depende de la zona donde uno habite.

Por su parte, los nicaragüenses deben conocer sus derechos y deberes. La exfuncionaria de Enacal aconseja usar el agua de manera racional, reparar las tuberías, las fugas y tener una actitud responsable, proactiva, crítica y de demanda hacia Enacal, la Autoridad Nacional del Agua y las municipalidades encargadas de proporcionar el vital líquido.

«No se están cuidando las fuentes de agua. Está desapareciendo el bosque y nos vamos a quedar sin agua», sentencia.

Un comentario sobre “Vivir sin agua en la ciudad

  • el 29/05/2019 a las 9:42 am
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    Vivo en Carazo y tengo el mismo problema en un reparto nuevo que se llama Santa Sofía es un reparto nuevo todas las casas son nuevas yo construir mi casa en el 2010 inverti200 mil dollares en la construcción de mi casa Y siempre tengo el mismo problema el agua llega por las mañanas a las tres y media de la mañana y ya alas ocho de la mañana ya no tengo agua y después por la tarde viene el agua a las cinco de la tarde y alas 7 de la noche ya no hay agua ósea no hay agua en todo el día ni por las noches y yo considero que mi recibo de agua no debe ser mayor que de 200 a tres cientos Córdobas ya que sólo vivimos dos personas adultas sin niños y tengo recibos de 945 Córdobas y todas las llaves cerradas de la casa aquí no hay perros ni chancho ni ningún animal ni hay ningún tipo de negocio y tengo meses donde el recibo a venido igual que los meses pasados la misma de Córdobas y centavos eso es imposible no puede suceder nunca siempre voy a reclamar y siempre es lo mismo que van a mandar un inspector para checar el medidor y nunca viene el medidor sigue igual yo voy a checar el medidor casi todos los días especialmente por el día que no hay nunca agua el medidor está corriendo y todas las llaves cerradas porque agua no hay desde las ocho de la mañana hasta las cinco y media de la tarde y como pude ser eso como les explique aquí no hay niños ni viene nadie vivimos dos personas adultas y nunca hay agua la casa tiene 9 años de construcción así es que no es por ahí l dentro de poco voy a pagar más de agua que luz eléctrica la verdad es que aquí en Nicaragua uno tiene que cuidarse mucho especialmente cuando tratas con entidades del gobierno te quitan el calzoncillo sin quitarte el pantalón gracias a Dios ya pronto me voy de aquí donde nunca debí regresar esto es vivir en el infierno

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