“Yo no golpeé a Maritza Rivas, a mi me golpearon”, dice Juan Pablo González

Al joven al que acusan de agresión los acompañantes de Rivas le fracturaron la nariz, pero ese dato fue obviado de su denuncia

Juan Pablo González Hollman acusado junto a su esposa Alejandra Bendaña de haber golpeado a las presentadoras de televisión Maritza Rivas y Verónica Sánchez hizo público un vídeo en el que desmiente los señalamientos y explica cuál fue el origen del altercado que hoy lo obliga a mantenerse en la clandestinidad.

Asegura que el viernes 16 de noviembre se encontraba junto a su esposa comiendo en TacoStop y a eso de las 2 de la mañana ingresó al lugar Maritza Rivas y Verónica Sánchez acompañada de varios sujetos. Como ha sido una forma de protesta de la ciudadanía cuestionar públicamente a aquellas personas que apoyan al régimen se produjo un abucheo en el local en forma de desprecio a la controversial presentadora. González dice que luego de ese momento siguieron cenando normal y fue cuando ellos se disponían a abandonar el local que uno de los tipos que acompañaba a las mujeres lo atacó.

“Al momento de salir uno de los muchachos que acompañaba a la señora Rivas me agredió y me produjo un golpe en la nariz, que me quebró la nariz, y me produjo un corte que al día siguiente tuve que hacerme nueve puntadas y una microcirugía, producto del golpe yo quedé desorientado y la gente de TacoStop me atendió con agua y papel toalla, para secarme la sangre, ya que estaba sangrando abundantemente”, explica.

González Hollman dice que a consecuencia del ataque, comenzó una discusión entre mujeres que escaló a un pleito físico. Asegura que al lograr reincorporarse trata de mediar en el altercado y se retira con su esposa del lugar.

“En el momento en que íbamos saliendo la señora Sánchez hizo amenazas de que nos iba a enviar a El Chipote, y de que no sabíamos con quién nos estábamos metiendo. Yo quiero dejar claro que yo no golpeé a la señora Rivas, ni a la señora Sánchez, eso es contrario a lo que se está publicando en las redes”, finaliza el vídeo.

Los periodistas pagados por Ortega y sus medios de comunicación incitan a sus seguidores a buscar en sus centros de trabajo y en su casa de habitación a esta pareja para según dicen “darles una lección”.

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